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Vía https://www.laautenticadefensa.net - Edición del 25/ago/2019





DONDE FLUYEN LAS ENDORFINAS

Desconectado por más de quince años, volver a la música fue reencontrarse con sus viejos compañeros de banda: "Volví a juntarme con "Visuti" y nos dimos cuenta al toque que la magia estaba intacta". Actualmente regresa Campana para tocar con su grupo en las míticas fechas de fin de año o en alguna escapada por un fin de semana largo "La música es todo, es el lugar donde fluyen las endorfinas". Además, sigue grabando viejo material del grupo: "Estoy mezclando un tema maldito de Visuti que nunca habíamos terminado, se llama "Matando la línea". Lo grabamos acá" dice y reflexiona: "Muchas de las canciones que hicimos siguen vigentes porque se hicieron en un contexto muy parecido al actual. Temas como "Cometarsa Asesina" vuelven a tomar vigencia con el neoliberalismo". En su canal de YouTube "TRR" hay grabaciones en vivo de "Visuti", material de "Piratas sin Caribe" y algunas canciones de su autoría.

Buscando cambiar de vida, Carlos Calvo estuvo más de 15 años alejado de la música y de su ciudad natal. La mortalidad, la era digital y la importancia de la colaboración.

El viento y las bajas temperaturas del invierno se complementan para hacer de la costa bonaerense un ambiente duro y poco amigable. Ciudades como Mar de Ajó que en verano son visitadas por miles de turistas en invierno son lugares semi fantasmales. Los habitantes se esconden en sus madrigueras en busca de refugio a la espera del regreso del calor. Así está Carlos Calvo (54), entre estufas y bufandas. Con una sonrisa y voz amistosa me dice que la semana próxima se esperan temperaturas por arriba de los veinte grados: los primeros atisbos de la primavera.

Nacido y criado en Campana, se fue a Mar de Ajó en el 94´ para cambiar el rumbo de su vida: "Necesitaba sanar... fui a buscar tranquilidad, naturaleza. Salir de las fábricas y de la ruleta del cáncer", dice. Había ido junto a su amigo y compañero de banda, Mario Pasabán (Visuti para muchos), quien se volvió a su casa a los pocos meses. Carlos se quedó, comenzó a adaptarse al ritmo de la costa. Pero como si el precio a pagar por iniciar una nueva etapa fuese cortar con la anterior, empezó a perder contacto con su ciudad natal y dejó de hacer música.

La bisagra fue en el 2010, luego de pasar una delicada operación de corazón. La mortalidad era palpable y entonces su cabeza hizo un click. Volvió a acercarse a la música, a la que había tenido abandonada por años. En ese mismo período también comenzó a adentrarse en el mundo digital. Los dos sucesos fueron complementarios, Carlos, quien en ese momento no tenían ningún conocimiento sobre computadoras, se puso como objetivo dominar la herramienta para así poder empezar a grabar su material sonoro: "Conocer lo digital me volvió loco. Cuando vi que estaban al alcance de la mano se me puso en la cabeza tener un home studio. Soy curioso, creo que dejás de aprender el día que partís. Tuve que aprender todo autodidacta, los tutoriales de YouTube me salvaron en muchas cosas... Esa curiosidad es la zanahoria que hace que camines".

A la vez, se abrió un Facebook por donde volvió a conectar con viejos amigos de la ciudad que no veía desde que había emigrado y que comenzaron a hacerle la cabeza para que se haga una escapada a Campana: "Sin darte cuenta pasan los años. Después de analizarlo con el tiempo me di cuenta que uno vuelve cuando uno siente que está listo para volver. Uno piensa que se olvidaron de uno pero eso no pasa, siempre se acuerdan como uno se acuerdan de ellos. Lo increíble fue que al reencontrarme con mis viejos afectos fue como si no hubiesen pasado ni 5 minutos. Eso fue emocionante" y recuerda con algo de nostalgia: "Bajé del tren y fui a buscar la casa de los Costa pero ya no estaba, se había derrumbado".

Desde ese momento la red social fue un conector clave a la hora de unir a Carlos con sus viejos compañeros de banda o con otros artistas nuevos para compartir su música y crear. Entre esos talentos está "Minner". Lo conoció en "El Club de las Casualidades", el ciclo que organiza el poeta. Intercambiaron experiencias y quedaron para trabajar juntos, "Minner" le pasaría material y Carlos lo produciría en su estudio casero. El tiempo pasó y todo daba a pensar que el arreglo había quedado en una promesa de madrugada pero un error hizo que todo sucediera: "Meses después de que habláramos "Minner" me llamó por error, quería hablar con otra persona. Al pasar recordamos lo que habíamos hablado y entonces nos pusimos a trabajar". El poeta le mando audios de poemas grabados en un estudio y Carlos se encargó de ponerle música y producirlo en su estudio casero: "Tengo críticas a las redes pero en realidad somos nosotros los que usamos mal la herramienta. La herramienta es una herramienta", dice el músico en relación al uso de las redes sociales: "No podríamos haber hecho nada de lo que hicimos con "Minner" sin la posibilidad de hablar por la red".

Además de trabajar con "Minner", Carlos está con varios proyectos. Entre ellos está "Piratas Sin Caribe", dúo que tiene con su compañero de vida Mario Pasabán y en donde produce las canciones que graban en las escapadas que se hace su amigo para visitarlo en la costa. También está grabando material que le quedó de su época adolescente y un EP solista que piensa largar para fines de este año: "No entiendo como un músico no tiene en su casa una placa de sonido y un programa de grabación. Debería venir con el instrumento cuando lo compras", dice riendo.

Aunque las herramientas al alcance de la mano y la posibilidad de difusión en forma gratuita son ventajas propias de la época actual, en otros aspectos la música de autor parecería haber perdido terreno. Las grabaciones independientes se pierden en mares de información y a los grupos les cuesta lograr convocatoria en vivo. En esa línea, Carlos piensa: "El artista está pasando por un proceso de frustración y es difícil tolerarlo. El objetivo primario del arte es llegar a la gente. Vos haces algo para que otro lo escuche. Hay dos formas: Tener mucho dinero o rodearte de gente copado que colabore Todo funcionaria mejor si nos difundiéramos entre nosotros". Atento a lo que hacen sus allegados, el músico dice que le encantaría poder ayudar a producir a otros artistas que no tienen las herramientas necesarias y apuesta todo a la colaboración: "Yo pienso que la energía hace que las cosas sucedan. Muchas de las cosas que pasaron no fueron planeadas. ¿Porque pasan sucesos que parecieran tener un hilo conductor? Creo firmemente en la energía que uno pone en las cosas".

Pese a que luchamos por tener el control, pareciese que la vida interna del ser humano se rige bajo lógicas misteriosas, inabarcables. Lo importante, tal vez sea estar atentos a los cambios que suceden y tener en claro que nunca es tarde. Es el fino equilibrio entre no apurarse, pero tampoco abandonar.


Carlos sonando la criolla en “Mongo Aurelio Visuti", su grupo de toda la vida.


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